Rodrigo Goldberg, exjugador y comentarista: “Los representantes tienen una posición más agresiva porque la estructura les permite serlo”

En entrevista con Contrafactual, el exdelantero de Universidad de Chile, Rodrigo Goldberg analiza el panorama para el fútbol en el país. Desde la relación entre representantes, clubes y jugadores, hasta la regularización de las sociedades anónimas, la inversión en los talentos y los problemas de convocatoria del también llamado balompié en los estadios, quien hoy se desempeña como comentarista en canal TNT Sports y Radio Cooperativa habla desde sus diversas experiencias en unos de los deportes que históricamente más convocan masas, pero que en la actualidad parece estar en una crisis con pocas salidas.

 

¿Cómo ves tú la situación actual del fútbol chileno en términos generales?

Diría que estamos enfrentando una crisis muy importante a nivel de funcionamiento, a nivel organizativo, donde el producto fútbol ha ido perdiendo valor. Competimos contra otras industrias que han ido creciendo, diversificando; el cable, el cine, y todas esas industrias han crecido, salvo en la época de pandemia, por supuesto, y el fútbol se ha estancado. Cada vez se ofrece un producto menos atractivo y que se está acotando a un público duro, el hincha que siempre va a estar ahí, pero antiguamente ese público iba acompañado de amigos, familia, y esa masa importante ya no está. Muchos dicen «no voy a ir» o «la experiencia del estadio no es agradable desde la compra de la entrada, que a veces te bloquean el carnet porque compraste una entrada a otro partido, hasta los asientos sucios, tuve que llegar mucho antes y tenía todo en contra», entonces no es una experiencia que atrae. El producto no te trata bien y a eso hay que sumarle que hay partidos muy malos, entonces tienes todo eso en contra. Administrativamente, creo que hay muchos problemas, y eso ha quedado demostrado en el último tiempo.

Tu carrera es larga, tienes muchos años de fútbol; te ha tocado ser jugador, dirigente, comentarista. Desde los distintos puntos en los que has visto el fútbol, ¿cómo podrías definir el rol del representante y la evolución que ha tenido hasta hoy?

El rol es particular porque depende a quién le preguntes. Hay jugadores jóvenes que ven al representante como un padrino, como una persona que los protege y cuida. Hay casos en que es así. Conozco representantes buenos y razonables, gente que trabaja bien, y otros que no tanto. No quiero generalizar ni satanizar a nadie, pero creo que es una actividad que ha ido perdiendo controles y hoy es muy poco regulada. Y parto de una pregunta que le hice a un representante y que no supo responder. Yo le pregunté: «¿A quién asesoras tú? ¿Al club o al jugador?». «Al jugador», me decía. «Perfecto, entonces, ¿por qué te tiene que pagar el club?». Y no supo qué responder, dijo: «Es que el negocio es así», pero ¿por qué? Es como si yo contrato un contador y resulta que a ese contador le pague Impuestos Internos. «¿Por qué? Si tú no me haces a los jugadores, ¿por qué te tengo que pagar yo esto?». Está súper asumido. Y lo peor es que es un problema que ha ido empeorando. Porque si yo te digo: «Hay un jugador en tal lado que me gusta y hay que sacarlo de allá» y tú haces las gestiones y me dices: «Hay que hacer tantas cosas para lograr que venga» y tú logras traerlo, yo, feliz, te pago una comisión porque yo te lo pedí. Pero si hay un jugador que tú me ofreces y nos damos cuenta de que puede ser y llegamos a un acuerdo, ¿por qué te tengo que pagar yo algo a ti? Esa parte no me cierra. No existe una tabla de comisiones. En el fútbol chileno, cada representante sabe cuánto cobra y puede cobrar lo que quiera. Yo llegué a la U y ese año se gastaron millones de dólares, de los cuales un millón fueron en comisiones, un porcentaje de la inversión se fue en un gasto de pérdida. Entonces es un tema desregulado, que no tiene ni pies ni cabeza. Y así, los clubes no se protegen; hoy vemos que hay representantes que son dueños de clubes, entonces, quienes menos quieren que esto se regule están sentados a dos lados de la mesa, por tanto, en algunos casos, es muy preocupante cómo se estaba dejando esto.

¿Cuánto tiene que ver la Sociedad Anónima Deportiva en esto? Preguntamos porque en Argentina, que casi no hay Sociedades Anónimas Deportivas, también pasa lo mismo, que los representantes están a los dos lados de la mesa. En México, donde todos los clubes son privados, también pasa lo mismo. En el caso de Chile, ¿cuánto ha contribuido esto a la falta de regularización?

Pensé que iba a ser todo lo contrario, yo pensé que iba a ser más controlado, me llama la atención que cuando uno piensa en sociedad anónima y piensa que viene gente del mundo empresarial, iba a ser mejor llevado y más regulado. Mucho más acotado, y no, y te das cuenta de que personas que tienen empresas y se les pasan cosas que uno dice: «¿Por qué? ¿Cómo es posible que esto no lo hayas visto?» Entonces, ahí, te caen dos dudas: o eres ineficiente o estás coludido. Llevándote al mismo caso, se pagaron millones de dólares en comisiones, mismo mercado, otro año, que fue el único año que nadie interfirió en nada, pagamos mil dólares en comisión, un porcentaje. Entonces, tú dices: «Si tú, cuando quieres, en una empresa, puedes reducir un costo, normalmente vas siendo progresivo, no bajas un porcentaje grande». Eso es, entonces algo pasaba que permitía ese tipo de brutalidad, equipos que viven con un millón de dólares en un mercado y acá se los gastaron en pura comisión, entonces no, yo era uno que creía que esto se iba a regular, que iba a estar más regulado. Además contribuye también que varios representantes están metidos en los clubes, son dueños de clubes y eso ayuda a que esto no se no se regularice. Por ejemplo, si tú estás en un consejo, de presidente, donde tienes los diferentes dueños y representantes de estas reuniones, que son reuniones eminentemente políticas, la gente piensa que son así como casi un grupo de amigos, ¿no? Cada uno tira es como si fuera el Congreso. Cada uno tira para su lado y para lograr algo tienes que negociar con el del lado. 

Respecto al nivel de los dirigentes hoy en día, ¿cómo lo ves dentro de la estructura?

¡Ahí está todo! Yo creo que hay buenos dirigentes, gente muy capaz, que de verdad quiere a los clubes, que piensa en el largo plazo, que piensa en invertir bien. Pongo el caso de la familia Humor, Ricardo es un tipo de pasta, con experiencia, un gallo que vio que O’Higgins tenía que ser de una manera y lo ha llevado; hoy en día tiene su propio centro deportivo, que es una maravilla. Y hay otra gente que no, que no le interesa, que tú ves que están… quieren desarrollar el negocio, pero en cualquier momento te mandan a cambiar, en cualquier momento van a vender y se van; no los ves pensando en el futuro. Y ojo, a mí me parece bien que quieran ganar plata, a mí me da lo mismo que ganen plata; si se metieron en esto es porque probablemente quieren ganar plata, está bien. El tema está en qué métodos usas para eso y cuál es tu… porque si tú vas a usar el club para estrujarlo, para sacarle hasta el último peso y después te mandas a cambiar, ya la figura no me gusta. Creo que en el fútbol hay de todo, te pongo un caso. Los clubes en general, si tú analizas los estados financieros de los clubes en el fútbol chileno… Si tú tienes un plantel de costo X y sacas la cuenta de lo que te entra por la televisación, más un par de sponsors, más un promedio de borderó de ticketing, al final dices que si eres razonablemente austero, sales parejo; razonablemente austero, hoy, sales parejo. Es decir, tu gestión comercial no tiene que ser muy brillante. ¿Dónde está la gracia del negocio? ¿Dónde se gana la plata? Cuando vendes jugadores. Ahí está la plata. Porque un jugador tiene una particularidad. Si tú fabricas un auto y tienes una política de precio, perfecto; son los materiales, todas las piezas del auto, tanto de mano de obra, más el porcentaje de utilidad; es fácil de calcular. En cambio, a un jugador tú tienes que ponerle un precio medio al ojo, como que crees que vale tanto, entonces, es súper medio al ojo, no es una cuestión tan estructurada que te diga «voy a ponerle este precio por tal razón», no. Entonces, efectivamente, cuando tú vendes jugadores es cuando tienes números azules; piensa en los clubes que los últimos años han tenido números azules y que más han ganado plata: O’Higgins, Huachipato, Católica. ¿Por qué? Porque han vendido jugadores, esa es la estructura: cuando tú vendes, ganas. Entonces eso nos lleva nuevamente a, primero, a producir buenos jugadores, que es el tema de división inferior, y ahora el tema de la venta y traspaso, donde están metidos necesariamente los agentes y los clubes; entonces es como un círculo.

Pero en los últimos 20 años casi el trabajo en división inferior es escaso, casi generación espontánea en lo que ha ido apareciendo. O sea, no hay una inversión.

Yo diría que sí hay inversión. Como lo veo yo, el trabajo del fútbol formativo tiene tres etapas: la captación, la formación y la promoción. Obviamente que a los equipos más chicos les cuesta más captar porque si tú pones una escuela de fútbol y le preguntas a 50 niños de qué equipo les gustaría ser, 30 dirán Colo Colo, es así. Entonces Colo Colo tiene la mayor captación de fútbol chileno, después la U, después Católica, y así; y en regiones, probablemente los clubes regionales. Entonces, pero aquí viene el otro fenómeno: viene la formación, que es bien buena; por ejemplo, ver cómo trabaja Católica, o Palestino, o la misma U, Huachipato… producen buenos jugadores, el tema está en el tercer paso, en la promoción. Que es un proceso súper delicado porque no es llegar y decir «ya cumplió cierta edad y está en el primer equipo», debe haber un acompañamiento y hoy te das cuenta que para muchos clubes es más barato, en vez de pasar todo ese proceso, comprar un jugador de veintiún años, uruguayo de sub 17, traerlo, foguearlo, y después venderlo; entonces te está saliendo más barato. O no te sale de divisiones inferiores, incluso; entonces lo hacen como una fachada y punto. Entonces no hay un real interés porque el proceso es muy costoso. La U, hasta el año 2019 gastaba un millón doscientos mil dólares anuales en divisiones inferiores. Gastaba harto, era una inversión, pero ¿qué pasaba? Tú empiezas a formar un jugador, y resulta que cuando tiene que llegar al primer equipo le traías tres, cuatro, cinco jugadores en su puesto y no tenía espacio para ser promovido, entonces ¿qué pasaba? Para fuera. Entonces, al final, ¿te gastas un montón de plata para qué?  El prototipo de jugadores están en esa posición y no podían salir. Colo Colo, el equipo con mayor captación del fútbol chileno, el año pasado tuvo que ir a buscar un sub 21 a Everton para completar los minutos. Y este año Colo Colo hizo una inversión increíble para ir a pelear la Libertadores; en eso me saco el sombrero con Aníbal Mosa, porque de verdad que se la ha jugado. Pero por ejemplo para el campeonato, ¿quién va a ser el sub 21? Y está creo que Marchant, que es un cabro joven. ¿Hay otro más? No tiene más, Colo Colo debería estar plagado de jugadores de inferiores. Entonces tú preguntas ¿dónde está? ¿Qué pasó? Católica, durante años, vivió un círculo, un proceso virtuoso donde tú veías el equipo y jugaban Toselli, Christian Álvarez, Maripán, Alfonso Parot, y terminó jugando con nueve jugadores de casa, y muchos de esos los vendió y ganó mucha plata; entonces, es un proceso que se puede hacer, pero ¿quién está dispuesto a mamarse todo el proceso? No todos están dispuestos a hacer ese gasto, a hacer esa inversión durante tanto tiempo.

Y en Sudamérica… No, antes de eso. La regla sub 21, ¿qué opinión tienes de eso? ¿Contribuye?

A mí la regla sub 21 no me gusta, no me gusta que te impongan algo. Si no estuviese la regla, no los pondrían. Hay clubes que no pondrían ningún jugador joven, ninguno, cero, así… Serían felices si no tuvieran que poner jugadores. Me acuerdo que en los años 90 la UC tenía un happy problem porque la solución se llamaba Marcelo Salas, pero ¿cuántas veces se te da? Católica ahora va a tener a Guillier, pero en general en los clubes es una piedra en el zapato y eso ha generado muchas peleas, muchas controversias porque ellos mismos como que se imponen «necesitamos jugadores de inferiores, necesitamos potenciar las divisiones menores», pero a varios no les gusta, les significa un cacho para ellos, un cacho para los entrenadores porque antiguamente, recuerda que tenía que haber un titular y lo sacaban a los dos minutos; no sé, a mí no me gusta que se imponga, pero creo que si en Chile no existiera, no jugaría nadie.

¿Y el tema de los cupos de extranjeros?

Me parece que nuestro mercado no da para tanto por el tránsito porque te das cuenta que de repente llegan jugadores, principalmente a clubes chicos, de primera y en primera B, de escasísimo currículum, y vienen acá porque les alcanza, porque tienen un buen representante o pertenecen a algún buen corral de jugadores, pero no tiene sentido. Si tú me dijeras que acá estamos trayendo jugadores que son de buen nivel, no te digo que sean extraclase, pero sí que tengan cierta experiencia, cierto bagaje, y que tú digas «este gallo jugó en tal lado», como llegó ahora Correa, como llegó aquí no sé, Lucas Pratto en la U, San Pedro en Católica, tú dices «dale, feliz, tráemelo todo». Así lo que haces es que el jugador de casa compite en buena lid y aprende. Pero hoy en día son jugadores que no tienen mucho que entregar. O sea, son buenos jugadores, pero yo siempre he dicho, el extranjero tiene que ser titular indiscutible.

Es más barato traer un extranjero que formar.

¡Exacto! Según extranjeros, salvo los clubes grandes, tienes una política de sueldo: dices, no sé, pues mi sueldo máximo va a ser tanto. Y vas a encontrar jugadores por ese sueldo.  Porque más encima Chile, en ese sentido, es súper ordenado. Sabes que te van a pagar, sabes que te van a cumplir. Con la plata del fútbol estás cubierto, tu gestión comercial no tiene que ser tan grande como para lograr algo, entonces, efectivamente yo digo, qué sentido tiene traer jugadores… o sea, más jugadores extranjeros a llenar plazas.

Has mencionado varias veces el tema de la regularización. Te quería preguntar si conociste experiencias en América Latina o en Europa, donde los representantes están más regulados, donde hay regularización en la inversión.

Acá en Chile está José Luis Carreño, que es un muy buen representante, un gallo muy decente, razonable. Él formó el gremio de representantes. Obviamente hay uno que no quiso pertenecer. Y él, dentro de esa política propone algo súper razonable, que las tablas de comisión estén acotadas, que esté todo regularizado y me parece muy bien. Pero no sé si en otras partes existe lo que sí yo he visto y me tocó conversar con gente de afuera. Había mucho club que desarrollaba políticas propias de representación. O sea, manejo con el representante. Te llevo de nuevo a la U del 2020: nosotros no teníamos un peso, nada, y la cantidad que se pagaba en comisiones era alta. Entonces nos juntamos con varios representantes, y dijimos «mira, nosotros como club decidimos que ahora las comisiones van a ser un sueldo del jugador o el 5 % de la operación total». Él tenía que elegir. Era casi parecido. Casi todos dijeron que sí. Pero eso es una política nuestra. ¿Y cuál es el problema? Que cuando tú haces representante, tú le dices eso y te dice, o te dice sí, medio a regañadiente, o después te va a agarrar por debajo con los jugadores chicos. Porque acá, en el fondo, lo cortaste por aquí. Entonces, ¿qué es lo que va a hacer con un jugador de 15, 16 años? Cuando tenga que firmar contrato y lo representa él mismo, lo que va tratar de hacer es tratar de sacarlo libre. La FIFA estableció los derechos de formación precisamente para proteger esto, para proteger a los clubes de que los juegos se les fueran gratis. 

Por eso también se armaron estas estructuras globales con tantos clubes satélites  dando vueltas por todos lados.

Claro, exactamente. Y no son pocos los que hacen esto. Los representantes hoy día tienen una posición mucho más agresiva porque tienen una estructura que les permite ser así. Me acuerdo una vez un tipo que nos robó un par de jugadores me dijo «yo puedo hacer que los derechos de formación valgan cero». Tipo amenazando. Muchas veces en ese aspecto de una posición dominante hay una asimetría, y que se acompaña también de cierta necesidad y de cierta falta de formación porque muchas veces el representante cuando se mete con los jugadores y con la familia, se gana la confianza de la familia y la familia al final dice «yo te firmo» (como son menores de edad tienen que firmar los papás), y cuando quieres conversar con ellos, te dicen que converses con los representantes. Están todos medio alterados. Es un tema bien particular. Me acuerdo cuando a Gonzalo Collado le dijimos no te vayai, firma con la U. Se fue a la cuarta división de España cuarta división de España, que era una liga semi profesional. Y mató su carrera.

Las estructuras de los equipos. ¿Cuánto se necesita estructurar a la medida de alguien que conozca del negocio y de alguien que conozca de fútbol que muchas veces no necesariamente van de la mano?

Yo creo que efectivamente se necesita de los dos. Y acá hay cosas que existen muy poco. Te diría que Católica es el ejemplo a seguir. Porque tiene una estructura definida para eso. Y es que existe una gobernanza corporativa muy bien trabajada y muy bien estructurada. ¿En qué sentido? Soy un convencido que necesitas las dos cosas. Necesitas antes que nada expertos, cada uno en su área. Pero que a la hora de las decisiones tú dejes que esas personas puedan tomar estas decisiones, y no venga alguien de arriba y diga «no, cómo se te ocurre», bueno… Creo que la estructura ideal debe ser una gobernanza corporativa fuerte, muy bien definida, muy bien delineada donde las partes puedan funcionar de manera autónoma pero complementaria para que no se te metan en tus áreas.

¿Qué medidas podrían beneficiar a salir de esta crisis en la que está el fútbol chileno?

Fundamental es la modificación de la Ley de Sociedad Anónima, no da para más y aquí yo hago un mea culpa. Cuando llegaron las sociedades anónimas, mi pensamiento de exjugador fue: por fin se van a pagar los sueldos como corresponde sin pensar que venían otros problemas. Hoy día se dice, ¿se pagan los sueldos? Sí, se pagan imposiciones, cosa que a nosotros nunca nos pagaron. Pero trajeron aparejados otros problemas que no sé si nadie vio venir. Hay experiencias respecto a sistemas distintos que funcionan en otras partes, que son las propiedades compartidas. Son 50 % de los clubes, o sea, de empresas, y el otro 50% o 51%, el 49% de los hinchas. Eso en teoría lo veo bien, pero también tenemos una idiosincrasia distinta a la europea. Hay casos de éxito en otras partes pero no quiere decir que a te vaya a resultar. Pero lo primero es modificar la ley, ejercer un mayor control que sea de verdad, y funcionar de manera proactiva y eficiente. Sin una ley que nos protege y sin una ley de gobernanza de la ANFP de funcionamiento, de fortalecer la unidad de control financiero, de hacer leyes o tener reglamentos realmente buenos y serios, no puedes, porque al final siempre lo van a escuchar, si son ellos mismos lo que hacen las reglas. Entonces, si no cambias eso, te das vuelta siempre en lo mismo, si esto no cambia en el corto o mediano plazo, creo que el fútbol lamentablemente va a tener que ser intervenido desde el Estado. Antes los clásicos se jugaban con 70.000 personas, se jugaban de noche y la violencia en los estadios no es un problema del fútbol en sí, es un problema de la sociedad, pero estamos rascando donde no pica. Poner reglas iguales para todos «¿por qué yo, que yo nunca cometí un desmán en un estadio, debo tener el mismo trato que tiene un tipo que tiene tres o cuatro restos anteriores? Hay un sistema que no funciona. Hay un fútbol que está totalmente cooptado y que no se le ven visos de salida.

Compártelo en tu red social favorita

Get Curated Post Updates!

Sign up for my newsletter to see new photos, tips, and blog posts.