Entre 2020 y 2021, las escuelas chilenas estuvieron entre las que más tiempo permanecieron cerradas en el mundo. Según la UNESCO, hacia mediados de 2021 Chile acumulaba 53 semanas de cierre (14 totales y 39 parciales), ubicándose entre los 20 países con cierres más prolongados a nivel global. Considerando sólo el cierre total, la OCDE calculó después 259 días lectivos sin clases presenciales entre 2020 y 2021, la cifra más alta entre los países miembros de la organización.
Esta cifra no es un detalle menor: según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en el peor momento de la pandemia (trimestre móvil de mayo-julio de 2020), Chile perdió 1cerca de 1,84 millones de empleos respecto del año previo, de los que cerca de 899 mil –es decir, casi la mitad– correspondían a mujeres.
Una teoría es que buena parte de la salida de mujeres del mercado laboral esté asociada al cierre de escuelas y salas cuna: el propio INE identificó el cuidado de niños como la principal razón declarada por las mujeres para no buscar trabajo durante la pandemia. Ahora bien, no parece haberse investigado en detalle la correlación comuna por comuna o provincia por provincia.
Un documento de trabajo de Lillard et al. (2026) aporta evidencia cuantitativa fresca sobre este mismo mecanismo, usando el caso de Canadá. Los autores construyen una base de datos inédita sobre cierres escolares específicos por grado en 141 ciudades canadienses, y la cruzan con datos de panel individual de la Encuesta de Población Activa (Labour Force Survey) para estimar el efecto causal de los cierres sobre la oferta laboral de los padres a través de una estrategia de diferencias en diferencias.
El estudio determinó que las restricciones a la educación presencial redujeron el empleo de las madres con pareja y con hijos en edad escolar en aproximadamente 2 puntos porcentuales. En el caso de los padres, los ajustes en la oferta laboral fueron menores y se concentraron en aquellos solteros.
Ahora, en cuanto al diseño del estudio, lo valioso es que no trata el cierre de las escuelas como evento binario (abierto o cerrado a nivel nacional), sino que aprovecha variación fina, ciudad por ciudad y grado por grado. En Chile, dado lo extendido y desigual que fue el cierre entre regiones y comunas, un ejercicio equivalente podría ser factible con datos de reapertura escolar por comuna.
Chile vivió una versión más extrema del experimento natural que estudian los autores anteriores: no sólo cerró totalmente sus escuelas más tiempo que cualquier otro país de la OCDE, sino que, a diferencia de países de la región con cierres totales más largos, como Panamá o México, combinó semanas de cierre total con otras de apertura parcial y desigual entre comunas, lo que en teoría permite un análisis con la misma lógica de variación local que usa el estudio canadiense.
Si el mecanismo que documentan para Canadá se sostiene en Chile, el costo del cierre escolar podría no sólo agotarse al aprendizaje perdido, sino también a una salida del mercado laboral de mujeres con hijos en edad escolar.
Que esa recuperación dependiera, comuna por comuna, de cuándo volvió a abrir el colegio del área es todavía una hipótesis que se puede explorar en Chile, cuantificando la relación que el INE registró entre el cuidado infantil y la salida de las mujeres de la fuerza laboral durante la pandemia.
Fuentes:
Emol (20 de junio de 2021) «Unesco: Chile está entre los 20 países en el mundo que más tiempo han mantenido cerrados los colegios por la pandemia». Disponible en: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2021/06/20/1024444/unesco-chile-paises-cerrado-colegios.html OCDE (2022). Education at a Glance. Disponible en: https://www.oecd.org/en/publications/education-at-a-glance-2022_3197152b-en.html.
Lillard, D.R., Sabia, J.J., Sheng, Z. y Warman, C. (2026). The Effect of School Disruptions on Parental Labor Supply: Evidence from Canadian Panel Data. NBER Working Paper No. 35432.
*Esta columna fue preparada con apoyo de herramientas de inteligencia artificial y revisada por el equipo de Contrafactual. El contenido debe ser leído y utilizado considerando dichas circunstancias.






