Por qué se diagnostica más TDAH en niños que en niñas: no todo son los síntomas, también es el médico

La guía clínica que usa el sistema de salud público en Chile para el Trastorno Hipercinético o Trastorno de la Atención (THA, el nombre clínico del TDAH) señala que el trastorno “se presenta mayoritariamente en niños que en niñas”, con un cociente 9 a 1 en muestras clínicas que se aproxima a 4 a 1 en la comunidad. La prevalencia estimada varía según el estudio, pero se estima que la prevalencia en escolares es de entre 3% y 5%.

Lo que la guía clínica no responde es cuánto de la brecha entre niños y niñas refleja una diferencia real en los síntomas, y cuánto refleja que los médicos usan, sin darse cuenta, un criterio distinto según el sexo del paciente que tienen enfrente.

Un estudio de Marquardt (2025) aborda esta pregunta, aunque con datos de Estados Unidos. La autora accedió a fichas clínicas electrónicas de un gran sistema de salud de Arizona, incluyendo más de 36.000 consultas pediátricas de cerca de 11.000 pacientes, y construyó un modelo que considera tres etapas: selección de pacientes, estudio del médico y diagnostico clínico. Así, el modelo distingue entre la probabilidad de que un niño o niña tenga síntomas de TDAH y el umbral que cada médico usa para decidir sobre el diagnostico.

En la muestra, los niños fueron diagnosticados con TDAH en 7,2% de los casos, frente a 3,1% para las niñas: una razón de 2,3 a 1.

 

Al simular el modelo, Marquardt encuentra que, cuando solo el riesgo subyacente de presentar síntomas reales de TDAH varía según el género, la diferencia simulada en diagnósticos aumenta. Esto representa el 46% o el 55% de la diferencia observada en las tasas de diagnóstico entre niños y niñas, lo que sugiere que cerca de la mitad de la diferencia en el diagnóstico de TDAH entre ambos sexos se puede atribuir a diferencias en la prevalencia subyacente de síntomas de TDAH.

Marquardt encuentra que la diferencia por género en umbrales de diagnóstico es especialmente marcada en síntomas tipo II: el umbral de diagnóstico para niñas en hiperactividad/impulsividad es un 26% más alto que el correspondiente a los niños, mientras que, en los síntomas de inatención, la diferencia entre los umbrales diagnósticos es de sólo un 8%.

Su explicación es que las diferencias marcadas en síntomas de hiperactividad/impulsividad es consistente con la idea de que los médicos son especialmente sensibles a los síntomas más visibles y potencialmente disruptivos, aquellos que pueden generar efectos negativos sobre los compañeros de clase o sobre quienes están a cargo del cuidado del niño.

 

El hallazgo no dice que el sistema de salud chileno tenga el mismo sesgo que documenta Marquardt para Arizona, pero sí plantea una pregunta incómoda para cualquier país que use guías clínicas basadas en proporciones como el 9 a 1 citado por el Ministerio de Salud: si en Estados Unidos casi la mitad de una brecha de diagnóstico bastante más moderada (2,3 a 1) resulta no ser síntomas sino criterio médico, vale la pena preguntarse cuánto de una brecha aún mayor podría estar reflejando lo mismo.

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Fuentes:

Ministerio de Salud de Chile (2008). Guía Clínica “Atención Integral de Niñas/Niños y Adolescentes con Trastorno Hipercinético/Trastorno de la Atención (THA)”. Disponible en: https://diprece.minsal.cl/wrdprss_minsal/wp-content/uploads/2016/02/8.-MINSAL_TRASTORNOS-HIPERCIN%C3%89TICOS-2008.pdf

Marquardt, K. (2026, próxima publicación en Journal of Political Economy). «Mis(sed) Diagnosis: Physician Decision-Making and ADHD». Federal Reserve Bank of Chicago, Working Paper No. 2022-23 (revisado en mayo de 2025).

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*Esta columna fue preparada con apoyo de herramientas de inteligencia artificial y revisada por el equipo de Contrafactual. El contenido debe ser leído y utilizado considerando dichas circunstancias.

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