Lo que el tsunami de 2004 en Indonesia enseña sobre la salud mental que Chile todavía no mide bien

El 27 de febrero de 2010, un terremoto de magnitud 8,8 y el tsunami que le siguió dejaron 525 muertos en Chile y afectaron a millones de personas a lo largo de la zona centro-sur del país. Especialistas del Departamento de Psiquiatría de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) estimaron que cerca de 20% de quienes vivieron el terremoto del 27-F desarrollarían secuelas psicológicas de mediano y largo plazo. Por su lado, otro estudio estimó que la prevalencia de trastornos de estrés postraumático (TEPT) en Chile fue de 11,1%, llegando hasta el 24% en ciertas regiones.

En la misma línea, literatura internacional sobre desastres naturales de las últimas tres décadas, citada también en revistas médicas chilenas, estima que entre 30% y 50% de la población expuesta presenta algún grado de deterioro en su salud mental en los meses siguientes. Cinco años después, el tsunami de Illapel (2015) volvió a poner a prueba la respuesta del país frente a la mortalidad repentina a escala comunitaria.

La literatura chilena sobre estos eventos se ha concentrado, en general, en el primer año posterior al desastre (estrés postraumático, depresión, ansiedad), con menos evidencia sobre qué pasa después, cuando el foco mediático y de política pública suele moverse a otra cosa.

Un nuevo documento de trabajo de Frankenberg, Sumantri y Thomas (2026), aporta justamente esa mirada de largo plazo, usando uno de los desastres con mayor mortalidad relativa de las últimas décadas: el terremoto y tsunami del Océano Índico de 2004.

Los autores explotan una base de datos poco común: mediciones de mortalidad del tsunami a nivel de comunidad, lo que permite comparar el bienestar psicosocial de personas expuestas a distintos niveles de mortalidad en su entorno cercano, y seguir esos efectos tanto en el corto como en el largo plazo. A partir de esta información, encuentran que, en el largo plazo (diez años después del tsunami) los efectos de la pérdida a nivel individual se atenúan ligeramente, pero siguen siendo predictores significativos de medidas de salud psicosocial (depresión y trastorno por estrés postraumático). En cambio, la mortalidad a nivel comunitario continúa prediciendo síntomas de estrés postraumático, pero no de depresión.

Esta estrategia (mortalidad comunitaria como variable de exposición, en lugar de si “estuvo o no estuvo en la zona afectada”) es parte de lo que la literatura chilena no ha considerado sobre el 27-F y el tsunami de Illapel: se ha concluido que existió un deterioro de salud mental, pero se ha medido cuánto de este efecto depende de la mortalidad efectivamente observada en la comuna o ubicación de cada persona, y cuánto persiste años después de que se apagaron las cámaras.

Con dos terremotos-tsunami de magnitud mayor en los últimos quince años y una costa de más de 6.000 kilómetros expuesta al mismo riesgo, Chile tiene una oportunidad para incorporar este tipo de diseño a su propia agenda de investigación en salud mental post-desastre: no solo para entender el impacto que se genera de inmediato, sino para dimensionar lo que se seguirá necesitando mucho después de que termine la reconstrucción de la infraestructura física.

Fuentes:

Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD, MINEDUC). El terremoto de Chile de 2010. Disponible en: https://emergenciaydesastres.mineduc.cl/el-terremoto-de-chile-de-2010/.

Abeldaño, R., Fernández, R., Estario, J. y Enders, J. (2013). Distribución espacial de los trastornos de estrés postraumático en Chile a partir del terremoto del 27-F. Revista de Salud Pública, Vol. 17, Núm. 3. Disponible en: https://revistas.unc.edu.ar/index.php/RSD/article/view/6850.

Belmar, D., Bontes, M., Levi, Y., Moreno, J.P. y Rehbein, L. (2012). Estrés Post-Traumático, locus de control y fatalismo en adultos afectados por el terremoto del 27 de Febrero en la ciudad de Angol. Salud & Sociedad Vol.3, Núm. 1. Disponible en: https://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?pid=S0718-74752012000100001&script=sci_arttext&utm_source=chatgpt.com.

Vitriol, V., Cancino, A., Riquelme, P. y Reyes, I. (2013). Terremoto en Chile: estrés agudo y estrés post-traumático en mujeres en tratamiento por depresión grave. Rev. méd. Chile Vol.141, Núm. 3. Disponible en: https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0034-98872013000300009&script=sci_arttext&utm_source=chatgpt.com.

Frankenberg, E., Sumantri, C. y Thomas, D. (2026). Psychosocial health and well-being after a mortality shock. NBER Working Paper series N° 35462. Disponible en: https://www.nber.org/papers/w35462.


*Esta columna fue preparada con apoyo de herramientas de inteligencia artificial y revisada por el equipo de Contrafactual. El contenido debe ser leído y utilizado considerando dichas circunstancias.

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