Imagina que, de un día para otro, una reforma le quita a tu profesión buena parte de lo que generaba en ingresos. ¿La empresa para la que trabajas despide gente, te baja el sueldo a ti, o le baja el sueldo sólo a quienes recién están llegando al rubro?
Un estudio reciente de Card et al. (2026) encontró una respuesta bastante clara para un caso real: los farmacéuticos de Portugal durante y después de la crisis financiera de 2010.
En plena crisis, el gobierno portugués reformó el sistema de reembolso de medicamentos recetados promoviendo la sustitución por genéricos y reduciendo el margen que las farmacias podían cobrar sobre cada receta. El golpe al negocio fue enorme: en solo tres años, lo que cada farmacéutico generaba en valor para su farmacia cayó un tercio. Es el tipo de shock que, en la mayoría de los sectores, uno esperaría que se tradujera en despidos.
Pero eso no fue lo que ocurrió. Usando registros administrativos detallados de trabajadores privados de Portugal (la base Quadros de Pessoal), cruzados con los acuerdos de negociación colectiva del sector y balances financieros de las farmacias, los autores muestran que el empleo de farmacéuticos siguió creciendo casi al mismo ritmo que antes. El ajuste no vino por el lado de los puestos de trabajo, sino por el de los sueldos.
Entre 2009 y 2022, el sueldo promedio de los farmacéuticos portugueses cayó un tercio. Pero ese promedio esconde algo más específico: la mayor parte de la caída no vino de recortar el sueldo a quienes ya trabajaban en una farmacia, sino de pagarle menos a quienes recién entraban a la profesión. En la práctica, se instaló un sistema de dos categorías: farmacéuticos antiguos mantuvieron condiciones relativamente protegidas, mientras que cada nueva generación de egresados entró a trabajar por sueldos sustancialmente más bajos que sus antecesores, haciendo el mismo trabajo.
Este resultado es interesante por una razón adicional: en la mayoría de los estudios sobre cómo los sueldos siguen a las ganancias de una empresa o sector, cuando el negocio genera menos valor por trabajador, los sueldos bajan, pero solo parcialmente —una parte de la pérdida la absorbe la empresa, no el trabajador—. En el caso de los farmacéuticos portugueses, el traspaso fue inusualmente completo: los sueldos siguieron la caída del valor generado por cada farmacéutico con una fuerza mayor a la que se observa típicamente en otros sectores. Los autores lo atribuyen a dos factores que dejan al trabajador con poco poder de negociación: es difícil para un farmacéutico cambiarse a otra profesión después de años de estudio y de una licencia especializada, y cada año egresa una nueva camada de farmacéuticos dispuestos a tomar el puesto en las condiciones que se ofrezcan.
El estudio también compara cómo evolucionó el sueldo de los farmacéuticos frente al de otros profesionales de salud, y explora si estos cambios están afectando la decisión de los postulantes universitarios de estudiar la carrera. La pregunta de fondo —qué pasa con el atractivo de una profesión cuando el costo de un ajuste se concentra en quienes recién están por entrar, y no en quienes ya están dentro— es relevante más allá del caso portugués, en cualquier sector donde una reforma cambie de golpe las reglas del juego.
Fuentes:
Card, D., Cardoso, A.R. & Silva, P.L. (2026). «Sharing the Burden: The Impacts of Pharmacy Sector Reforms on the Labor Market for Pharmacists in Portugal». NBER Working Paper No. 35553.
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*Esta columna fue preparada con apoyo de herramientas de inteligencia artificial y revisada por el equipo de Contrafactual. El contenido debe ser leído y utilizado considerando dichas circunstancias.






